LA MUJER EN EL CAMPO
Lo que dicen esas brisas,
ya otras veces me lo han dicho,
bajo aquel sauce que moja
su cabellera en el río,
largas horas he pasado,
a solas con mi delirio.
Daniel Altamirano
Me
tomo la licencia de hablar de la mujer de campo porque su accionar lo viví de
niño allá por la década del 50.
Las
mujeres rurales que conocí en ese entonces, estaban integradas fidedignamente a
una familia, y de ahí surgieron las epopeyas que hicieron del campo argentino
un ejemplo para el mundo.
No
había descanso, ni quejas por el trabajo y el esfuerzo. Todos los días iguales,
pero también tenían su tiempo de disfrute y goce de la vida.
Luciendo
sus vestidos largos y su pañuelo en la cabeza para protegerse del sol, atacaban
la tierra en las siestas agobiantes.
Muchas
de ellas quizás analfabetas, pero munidas del sentido común y del amor a Dios,
la patria y su familia luchaban con denuedo y educaban a sus hijos en valores.
A
veces también le hacían a las actividades agrícolas y ganaderas.
¡Eso
sí, los desayunos, los opíparos almuerzos, la apacible merienda y la
reconfortante cena – a la luz de un farol – eran su irrenunciable labor
preparada con amor y respeto.
Al
comienzo, casas de barro, con pisos de tierra prolijamente regados y barridos a
diario, luego, mejorando la vida por tamaño esfuerzo, fueron apareciendo las
casas de material que cobijaban tantos sueños perseguidos.
Eso
sí, la pausa la daba el tiempo que necesariamente debía trascurrir para recoger
los frutos del trabajo, y ahí sí, se contemplaba la belleza de la naturaleza y
su evolución permanente.
Todo
era dignidad, no existían los derechos que han prostituidos los deberes,
tampoco el estado al cual acudir para obtener alguna prebenda.
¡No
me lo contaron lo viví y lo disfruté a pleno!
Luego
todo fue cambiando, el campo fue perdiendo su esencia, y con ello la mujer de
campo comenzó a sufrir tantas degradaciones.
En
38 años de democracia la población rural cayó en un 66 %.
Y
muchas familias, con sus mujeres campesinas, pasaron a engrosar los
“asentamientos”, creación sublime de los organismos internacionales “para los
últimos tiempos”.
Acá,
en Sudamérica, Petro amenaza con expropiar empresas y tierras. Por supuesto, lo
que va a esquilmar es a las pequeñas y
medianas empresas y a los pequeños productores rurales.
¡Los
grandes no se tocan!
En todo el mundo, las políticas gubernamentales alineadas con los ODS de
la ONU están aplastando a los agricultores, especialmente a los productores
independientes más pequeños, incapaces de absorber los costos adicionales de
una mayor regulación y control.
El creciente ataque regulatorio contra los productores agrícolas
desde Holanda y los Estados Unidos hasta Sri Lanka y más allá está estrechamente
relacionado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la "Agenda
2030" de las Naciones Unidas y los socios de la ONU en el Foro Económico
Mundial (WEF).
De hecho, varios de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible
(ODS) de la ONU están directamente implicados en políticas que están limitando
a los agricultores, ganaderos y suministros de alimentos en todo el mundo.
Los
miembros de alto nivel del Partido Comunista Chino (PCCh)
dentro del sistema de la ONU ayudaron a crear los ODS
y actualmente están ayudando a liderar la implementación
del plan global de la organización, documentó previamente The Epoch Times.
Christian Westbrook el " agricultor de la edad de hielo " ha llegado a la conclusión de
que la escasez de alimentos se
está diseñando en todo el mundo para hacer que los seres humanos se sometan de hambre al
autoritarismo global.
El análisis que se realiza a diario no deja de ser
un emparche superficial, los temas de fondo aquí expuestos son silenciados
(¿compiranoicos?) porque denuncian las graves propuestas de la Agenda 2030, y
otros.
La mujer de campo vive de, por y para el campo,
ajena a todas estos libertinajes que les quieren inculcar.
25.10.22
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